FARENHEIT 451 Y SU RELACIÓN CON: LA COMUNICACION ORAL Y ESCRITA
Resumen de Fahrenheit 451, de Ray
Bradbury
Fahrenheit 451 es una novela distópica, escrita por Ray Bradbury y lanzada por primera vez en 1953, siendo una de las obras más populares a nivel mundial de dicho autor. Incluso se considera uno de los mejores libros que critica la censura y defensa de la lectura como medio imprescindible para la sociedad.
La obra describe una civilización
estadounidense donde los libros están prohibidos y existen profesionales
llamados "bomberos", que se encargan de quemarlos. Sin embargo, esto
cambiará cuando Guy Montag dude de su misión como bombero.
- La comunicación oral y escrita
- Influencia de las redes sociales en la forma de comunicarnos
- Transformación del lenguaje no verbal en entornos digitales
Pérdida
de la profundidad en la comunicación escrita
En la novela, la gente ya no lee ni
reflexiona; consumen contenido rápido, superficial y sin análisis. Esto se
parece a lo que ocurre hoy en redes sociales, donde los mensajes breves,
emotivos o llamativos sustituyen textos largos o profundos.
Conexión con tema principal: las redes
sociales reducen la profundidad de la comunicación escrita, tal como en la
sociedad de la novela.
Reemplazo
de la conversación significativa por pantallas
Los personajes pasan la mayor parte de
su tiempo frente a “paredes parlantes” (pantallas gigantes). Las conversaciones
verdaderas casi no existen; todo es inmediato, repetitivo y emocionalmente
vacío.
Conexión con tema principal: igual que
hoy, donde emojis, reacciones o respuestas rápidas sustituyen el lenguaje no
verbal y las conversaciones cara a cara.
Manipulación
del mensaje y su alcance masivo
En Fahrenheit 451, los medios controlan
lo que la gente piensa mediante mensajes simples y repetidos que llegan a todos
al mismo tiempo.
Conexión con tema principal: esto se
parece al alcance instantáneo de los mensajes en redes, que pueden influir en
percepciones, creencias e incluso comportamientos.
El
silencio de la voz individual
Quien intenta reflexionar, cuestionar o
profundizar —como Montag— es rechazado. Las redes sociales actuales también
pueden desincentivar la expresión profunda o matizada porque “no encaja” con la
inmediatez del entorno.
CONCLUSIÓN
La lectura de Fahrenheit 451 evidencia
que la forma en que nos comunicamos define no solo nuestras relaciones, sino
también nuestra capacidad para pensar y cuestionar. Hoy, en plena era de redes
sociales, enfrentamos un reto similar al que Bradbury anticipó: evitar que la
rapidez, la inmediatez y la saturación informativa reduzcan la profundidad de
nuestra comunicación oral y escrita. Reconocer estas influencias nos permite
usar las plataformas digitales de manera crítica y consciente, privilegiando el
diálogo significativo y la construcción de conocimiento. Así, más que ver las
redes sociales como una amenaza, podemos convertirlas en herramientas que
potencien nuestras habilidades comunicativas, siempre que exista intención,
reflexión y responsabilidad en su uso.
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